El Secreto de Luperco, el Hombre Lobito
Luperco no era un hombre lobo cualquiera. Mientras sus hermanos peludos aullaban a la luna llena y perseguían conejos, Luperco se escondía en el bosque, no para cazar, sino para tejer . Cada mes, cuando la luna plateada se asomaba por encima de los pinos, Luperco sentía el famoso "cambio". Pero en lugar de garras afiladas y un gruñido temible, sentía una urgente necesidad de... ¡una aguja de ganchillo! Una noche, un grupo de valientes cazadores se adentra en el bosque para encontrar a la mítica bestia. Se prepararon para una pelea, pero lo que encontraron fue a Luperco, sentado tranquilamente sobre un tocón, concentrado en su trabajo. Al verlo, los cazadores se detuvieron en seco. El hombre lobo, con su pelaje gris y sus adorables colmillos de lana blanca, les levantó la vista con un suave gruñido: "¡Shhh! Estoy contando puntos. Si me distraen, el patrón de mi bufanda de bayas saldrá mal." Los cazadores, confusos y desarmados por tanta ternura, se marcharon en sile...